El año que hubo tres Papas

Crea una página de cómic con viñetas en blanco y negro, título: "El año que hubo tres Papas". En 1978 fallece de viejo el Papa Pablo VI y es electo un cardenal revolucionario como nuevo Papa. Albino Luciani, apenas fue nombrado Sumo Pontífice en agosto de 1978, se negó a subir al trono en que lo cargarían sobre los hombros un grupo de curas, y caminó hasta el altar en que sería embestido del cargo, pidiendo ser nombrado Juan Pablo I. Al otro día, comenzó a investigar una red de pedofilia en la Curia y a donar las joyas del Vaticano a la caridad. En los días siguientes inició una auditoría al siniestro Banco Ambrosiano, del que -se sabe- dependen negocios de armas y pornografía a nivel mundial. Alcanzó a estar en el cargo 33 días y fue envenenado, el Vaticano dio confusas versiones y, se supone, lo enterraron sin que se le practicara una autopsia. Y si bien alcanzó a dejar su voluntad por escrito, esta no la transmitió en voz alta al pueblo desde el famoso balcón de San Pedro, por lo que, para el Papa siguiente, su voluntad no era vinculante. Cuando asesinan a Juan Pablo I, Karol Wojtyla sale elegido Sumo Pontífice aun cuando ganó por estrecho margen a otro cardenal revolucionario, pero la Curia Romana cerró filas y eligió a Wojtyla. Asumido Karol Wojtyla, silenció la investigación sobre pedofilia, detuvo y escondió la auditoría al Banco Ambrosiano, que involucraba a la temida Logia P2 de Italia y a un cardenal de EEUU llamado Paul Marcinkus. Pero no sólo eso, Karol Wojtyla, además detuvo los movimientos populares que los llamados cardenales revolucionarios guiaban en todo el mundo (no basta con rezar, frase de aquellos años) al poner fin a las reformas agrarias que éstos llevaban adelante, toda vez que restituían los terrenos de la iglesia a las comunidades campesinas que los trabajaban (la tierra es del que la trabaja, otra frase de aquel entonces). Años de alfabetización de adultos en los campos y en las selvas. Wojtyla frenó las reformas agrarias en cada uno de los países, removiendo del cargo a los cardenales revolucionarios e instalando nuevos cardenales, casi todos de derecha. Sin embargo, se esperaba que el otro cardenal que quedó en segundo lugar, asumiría el pontificado si le sucedía algo a Wojtyla (y sí que podía sucederle, ya que al asumir el cargo no sólo no ejecutó la voluntad de su antecesor, sino que detuvo las investigaciones que este había iniciado, escondiendo la corrupción y la perversión). Luciani comienza a reestructurar por completo a la Iglesia Católica apenas es elegido, no obstante, es asesinado a los 33 días. Aquí lo importante, las reformas que quería llevar a cabo al interior de la Iglesia no son nada, en comparación, a si intervenía en la situación del Líbano. Este era un floreciente centro financiero árabe palestino, conocido como la Suiza de Medio Oriente. En 1978 -con el montaje llamado "operación Litani"-, Israel invadió el sur libanés y ocupó una zona de casi 1.000 km2. Si bien Paulo VI, un mes antes de su muerte, había expresado algunas palabras respecto a la situación política del Líbano, su rol nunca fue decisivo, ahora, muchos esperaban con ansiedad -y otros, con preocupación- a ver qué haría Juan Pablo I. Durante los 33 días que duró su pontificado, Luciani no tocó el tema abiertamente, hasta que, ese último día, comenzó a gestionar frente a la Curia Romana la posibilidad de realizar un viaje oficial al territorio libanés, antes de navidad. Un año antes de la muerte de Paulo VI, sucede algo insólito en el mundo del cine. Aparece en ese momento la famosa saga Starwars, o como la conocemos en el mundo de habla hispana, la Guerra de las Galaxias, escrita y dirigida por el famoso judío George Lucas, que propone la lucha de la honestidad contra la corrupción, al abordar, de un modo cinematográfico, el tema del mito del héroe, donde -aquí lo insólito-, es que, sin que quede muy claro el porqué, aparece el capítulo IV como primero. Cuando Starwars: Episodio IV - Una nueva esperanza, llega a las pantallas del cine, el mundo católico se prepara para la pronta muerte de Paulo VI, y la sensación global -principalmente en Sudamérica, donde la mayoría de los países enfrentan sangrientas dictaduras- es que, su reemplazante, de verdad se puede convertir en una nueva esperanza para todo el mundo. En los 70' los cardenales revolucionarios combaten palmo a palmo junto a los pueblos oprimidos, y son ellos quienes elegirán al nuevo Papa. Es decir, si bien en 1977 no se conoce aún quién pudiera reemplazar a Paulo VI, aparece la Guerra de las Galaxias sembrando la idea de que, el más malo de los malos del universo es un corrupto y maléfico emperador, que, si bien no aparece en persona en esa película -sólo se oye su voz en off- ya siembra la idea de que es la encarnación viva de la maldad y la corrupción. Al año siguiente muere Paulo VI, y el nuevo Sumo Pontífice, apenas es elegido, llena de nuevas esperanzas al mundo. Si bien a la fecha en que aparece Starwars, George Lucas ya tiene avanzado el texto de toda la saga, estoy seguro que, la elección de que la primera entrega sea el capítulo IV, se debe, únicamente, a que es en aquel capítulo donde aparece por primera vez en escena el ministro Palpatine, que es el que dirige el imperio de la oscuridad, aunque sólo aparezca -en aquel capítulo- como una voz en off. Lo que hacen es sembrar la idea de que, el imperio de la oscuridad, lo dirige un sólo hombre. Inesperadamente, Juan Pablo I es asesinado a un mes de iniciado su pontificado. Esto desencadena una suerte de disputa política entre los cardenales que deben elegir a su sucesor, ya que muchos de ellos quieren elegir a un cardenal que continúe con la labor reformadora de Albino Luciani. No obstante, como señalé, la Curia Romana cierra filas y elige -por estrecho margen- a Karol Wojtyla. Sin embargo, el otro cardenal que casi resulta electo, sería quien asumiría el cargo si a Wojtyla le pasara algo. Es decir, ya a finales de 1978 se conoce el rostro del posible sucesor de Wojtyla. Entonces, con ese dato aparece, sólo dos años después Starwars: Episodio V - El Imperio contraataca, donde el malvado ministro Palpatine deja ver su horrible y arrugado rostro en la forma de un holograma, vestido con una capucha, a la usanza de los monjes. Su feo y atemorizante rostro, quedará incrustado para siempre en la retina y en la memoria popular, incluso de las siguientes generaciones, en todo el mundo. Casi un año después, en 1981, ocurre el atentado al Papa mientras se encontraba en la Plaza de San Pedro, atentado que casi le cuesta la vida. Pero Wojtyla se salva luego de algunas transfusiones de sangre y de varias operaciones. No obstante, en aquella fecha, ya aquel nuevo capítulo de la Guerra de las Galaxias ha logrado la estigmatización del rostro del cardenal revolucionario que sería, como se espera, el posible sucesor de Juan Pablo II en caso de que, a éste, le sucediera algo. El ministro Palpatine, el máximo representante de la corrupción y la maldad, el más malo de los malos del universo, aparece ya de cuerpo completo en 1983 en la siguiente entrega de la saga, Starwars: episodio VI - El retorno del Jedi, donde se lo ve tratando de tentar al joven protagonista para que se pase al lado oscuro de la fuerza y acepte corromperse. Aquí no sólo la maldad y el rostro del ministro Palpatine se dejan ver con mayor claridad, sino, también, su tamaño y su atuendo de monje. Viéndolo de cuerpo entero se aprecia que no sólo su rostro, sino toda su complexión física, se parecen a las de aquel cardenal revolucionario que casi le gana la elección a Juan Pablo II, pero como se vería de viejo. Es decir, gracias al arte del maquillaje del cine logran hacer aparecer a un joven cardenal tal como se vería décadas después. Y el parecido es notable. Nadie en el mundo, al morir el Papa en 2005 y asumir su sucesor, dejó de ver en el nuevo Pontífice al ministro Palpatine. El rostro del cardenal Joseph Ratzinger, una vez asumido como Benedicto XVI, apareció en innumerables memes y montajes fotográficos comparándolo con aquel siniestro y hasta diabólico personaje de la Guerra de las Galaxias. Y cómo no, si eran intencionalmente iguales. Ratzinger sufrió un atentado político y espiritual que lo vino a afectar décadas después de ejecutado, y tuvo un efecto tan devastador, que se vio imposibilitado de ejercer su cargo "como Dios manda", y, cosa jamás imaginada, dimitió. llegada fue anunciada por aquel rayo. Tenemos que, entre Juan Pablo I y Benedicto XVI, ambos potenciales reformadores de la Iglesia, se detienen, con Juan Pablo II, todos los procesos de reformas agrarias y devolución de tierras, se suspenden las intervenciones en favor de los Derechos Humanos que son violados por los Estados del mundo, se ocultan los procesos contra la pedofilia, se da impunidad al actuar del Banco Ambrosiano, entre otras acciones que el nuevo Sumo Pontífice escondió con sumo cuidado tras su sonrisa y su carisma viajero. Lo mismo ocurrió en relación a la situación del Líbano y Palestina, donde Juan Pablo II no hizo más que enviar escuetos comunicados, que, al fin y al cabo, vinieron a beneficiar únicamente a Israel, con quien el Papa estableció una amena relación. El rabino James Rudin, Consejero Interreligioso Senior de la AJC (Comité Americano Judío), comentó la posterior beatificación de Wojtyla, en un artículo para el Servicio de Noticias Religiosas con el título: "Juan Pablo II, el Santo Judío".

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